Era la diosa del hogar.Ahora te lleva las cuentas.
Alquileres, recibos, facturas y gastos de tus habitaciones en una sola pantalla. Si hoy lo llevas en una hoja de cálculo, esto es lo mismo — pero sin borrar nunca nada y sin tener que acordarte de nada.
Datos inventados, sin registro, sin instalar nada. El PIN es 1234.
No es que la hoja esté mal hecha. Es que una hoja no puede acordarse de ayer.
Cada una dice para qué sirve en la primera línea, para que nadie tenga que adivinar dónde se hace qué.
Quién ha pagado este mes y quién no. Cobras desde la misma tarjeta y el recibo sale numerado, sin repetirse ni saltarse un número nunca.
Tus casas y las habitaciones de cada una. Un inmueble nace con sus habitaciones dentro y una habitación libre se llena en dos toques.
Las personas y en qué habitación está cada una. Cuando se va uno y entra otro, el cambio se hace en una pantalla, con la fianza repartida.
Fotografías el ticket y lo lee solo: proveedor, fecha, base e IGIC. Tú dices dónde ocurre y quién lo paga, y ya está.
Subes el extracto — el fichero, el PDF o una foto de la pantalla del móvil — y te propone línea por línea qué es cada movimiento.
Todo lo emitido, buscable. Y el paquete para el gestor con un índice dentro, que es lo primero que él abre.
Cuando cobras, sale el recibo para el inquilino y la factura oficial en A4 para el gestor, con la base y el IGIC desglosados. Los números de factura no se repiten ni se saltan — y si anulas un cobro, la factura no desaparece: se rectifica, y quedan las dos. Es lo que un inspector espera encontrar.
Haces la foto y saca el proveedor, la fecha, el total y el IGIC — con la línea del ticket de la que salió cada dato, debajo, para que lo compruebes sin abrir el fichero. Se lee dentro de tu máquina: los papeles de tus gastos no salen de tu servidor.
Cuando le corriges algo del banco — «esto no es un cobro, es la cuota de la gestoría» — le dices acuérdate de esto y a partir de ahí lo resuelve solo, también en las líneas que ya tenías pendientes. Cada mes te pregunta menos.
Una herramienta de dinero que promete de más se descubre siempre, y siempre tarde. Esto es lo que hay hoy:
No manda WhatsApp ni correos por su cuenta. Los documentos se generan y se comparten desde tu móvil, cuando tú los mandas.
Un ticket arrugado se lee mal. Por eso todo lo que entra por foto o por extracto nace como borrador y no suma hasta que le das el visto bueno.
Una instalación por cliente, con su copia de seguridad diaria y un registro de cada vez que entramos nosotros para asistencia.
La demostración es la aplicación entera, con tres casas y ocho inquilinos inventados. Puedes cobrar, emitir recibos y facturas, subir un ticket y conciliar un extracto. No hay registro y no se rompe nada.
PIN 1234 · se instala en el móvil como una aplicación